En 1992, Paul Dini estaba enfermo en su casa escribiendo el episodio 22 de una caricatura de Batman. Tenía un problema de guion: necesitaba que alguien saliera de un pastel para tomar de rehenes a unos policías, y le pareció que el Joker haciéndolo en persona era demasiado raro.
Así que inventó una secuaz. Un papel de una escena, un chiste, alguien que dijera dos líneas y no volviera a aparecer nunca. Mientras estaba en cama había visto un VHS de Days of Our Lives donde su amiga de la universidad, Arleen Sorkin, salía disfrazada de arlequín en una secuencia de sueño. De ahí sacó el traje, el acento y la actitud, y le pidió a Sorkin que le pusiera la voz.
«Joker's Favor» se transmitió el 11 de septiembre de 1992. Harley Quinn no volvería a aparecer.
Hoy es uno de los personajes más reconocibles de DC, al nivel de Batman, Superman y la Mujer Maravilla. Tardó siete años en que la dejaran entrar al canon de los cómics; los que la crearon la habían diseñado para durar cuarenta segundos. Ésa es toda la advertencia que necesita este artículo, y conviene tenerla en la cabeza mientras se leen los números que siguen.
El experimento que hizo el mercado sin querer
Esa caricatura tiene dos líneas de figuras. La primera la hizo DC Collectibles —la marca propia de Warner— entre 2014 y 2020, y cuando la licencia se movió murió y lleva seis años enterrada. La segunda la hace McFarlane desde 2022 y le quedan cuatro meses de vida.
Misma caricatura, misma escala de seis pulgadas, varios de los mismos personajes, incluidas las parejas más raras que se le ocurrieron a alguien en los noventa. Una lleva años descontinuada y la otra todavía está en el anaquel. Si la teoría que todos repiten —descontinuado igual a valioso— fuera cierta, esto debería salir clavándolo.
| Línea | Figuras | Sobre lista |
|---|---|---|
| DC Collectibles, 2014–2020 (muerta) | 61 | +127% |
| McFarlane, 2022–2026 (viva) | 22 | +1% |
Ciento veintiséis puntos de diferencia. Aquí es donde normalmente se acabaría el artículo, con una moraleja cómoda sobre comprar antes de que se acabe todo. Pero el archivo no dice eso.
Un paréntesis: quién era DC Collectibles
Conviene saber contra quién estamos comparando. DC Collectibles era la marca propia de Warner, no una licencia: la casa haciendo sus propias figuras, para tiendas de coleccionista, en tirajes chicos. Nunca compitió en el anaquel de Walmart; competía en la tienda de cómics de la esquina. Y era desordenada con la escala, brincando entre siete y seis pulgadas según la época, lo cual volvía loca a la gente que quería la repisa pareja.
Esa marca terminó en manos de McFarlane: en 2022 se quedó con DC Direct y con el inventario que quedaba. Las dos líneas de este artículo terminaron, en algún momento, bajo el mismo techo.
Cara a cara, personaje por personaje
Aquí se pone bueno, porque los tres cruces posibles dan tres resultados distintos y ninguno confirma del todo la teoría.
Clayface. DC Collectibles lo sacó en 2016 a 24.99 dólares y se ha vendido alrededor de 133; McFarlane lo sacó en 2025 en Gold Label a 39.99 y se ha vendido cerca de 127. Los dos volaron. Hay personajes que jalan con quien sea: Clayface es un montón de lodo con cara y a la gente le encanta.
Catwoman. La de DC Collectibles de 2017 salió en 29.99 y se ha vendido en trece dólares; la de McFarlane de 2022 salió casi al mismo precio y se ha vendido en setenta y dos. Gana la nueva, por paliza. La línea muerta no la salvó.
Killer Croc con Baby-Doll es la joya del ejercicio. Es la pareja más extraña de toda la serie —un cocodrilo de dos metros y una mujer adulta con cuerpo de niña— y las dos empresas, con diez años de diferencia, decidieron por separado que el mundo la necesitaba. DC Collectibles en 2015 va en −30% y McFarlane en 2024 en −6%. Dos empresas, dos décadas, una línea muerta y una viva, las dos abajo del agua.
Dentro de la línea que todo el mundo cita como prueba de que lo descontinuado sube, hay piezas al treinta, al cuarenta y seis y al cincuenta y siete por ciento abajo.
Cerrar una línea no salva a nadie.
Y lo viejo tampoco gana solo por viejo
Uno esperaría que dentro de la línea muerta las más antiguas fueran las más caras, y no es así: las de 2014, las primeras de todas, van en +46%; las de 2017, tres años después, en +167%; y las de 2020 —justo el año del cierre, el que en teoría debería ser el más escaso de todos— apenas en +27%.
El año del cierre es de los peores de la línea. Eso no cuadra con ninguna teoría romántica y sí cuadra con una muy aburrida: cuando se sabe que algo va a terminar, todo el mundo compra de más, se acaparan las últimas olas por si acaso, y acaparar es exactamente lo contrario de la escasez. Vale la pena tenerlo presente durante los próximos cuatro meses, mientras medio internet repite que hay que comprar todo antes de diciembre.
La pinza, que en este artículo pesa más que en otros
Los promedios de la línea muerta salen de muy pocas ventas por figura, y varias de las cifras espectaculares que circulan por ahí —de esas de «más de seiscientos por ciento»— descansan en una o dos operaciones registradas, donde un solo comprador impaciente mueve el promedio entero. El Clayface es de los mejor sostenidos, con seis transacciones detrás; los titulares más ruidosos, casi ninguno.
Y como siempre: estos números no separan pieza sellada de pieza suelta ni miran el estado de la caja, y son transacciones en dólares en Estados Unidos. México es otro mercado, donde la mayoría de estas piezas ni siquiera llegó a tienda. De esta caricatura tenemos en existencia el Lock-Up Black Light, el Man-Bat y el Mr. Freeze.
El giro, y es de la caricatura misma
La línea de McFarlane cierra el 31 de diciembre de 2026, y en dos o tres años alguien va a escribir de ella exactamente lo que hoy se escribe de la de DC Collectibles. Si este ejercicio sirve de algo, lo que va a decir es esto: unas cuantas se dispararon, la mayoría se quedó donde estaba, las que se fabricaron a montones siguen sin moverse, y el Killer Croc con Baby-Doll sigue sin encontrar comprador.
Pero la lección de verdad no está en la tabla. Está en que Paul Dini y Bruce Timm inventaron a Harley Quinn para que saliera cuarenta segundos y se fuera para siempre. No la diseñaron para vender playeras, ni para tres películas, ni para su propia serie. Era relleno de guion, hecho por dos tipos que sabían exactamente lo que hacían y que aun así no tenían la menor idea de lo que acababan de hacer.
Si los que crean los personajes no saben cuál va a pegar, la pregunta «qué figura va a subir» no tiene respuesta útil. Es la pregunta equivocada, hecha a la persona equivocada, sobre un objeto que no fue diseñado para contestarla.
La otra pregunta —cuál quieres ver ahí cuando pases enfrente a las once de la noche— se contesta sola, no depende de nadie más, y hasta ahora nunca le ha fallado a nadie.
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De dónde salen los números: los precios de reventa vienen de la base pública de Action Figure 411, que registra transacciones cerradas de eBay, sin separar por estado de la pieza ni del empaque. El cruce contra precios de lista, los agrupamientos y las conclusiones son nuestros. Corte: agosto de 2026.
Sobre Harley Quinn: Wikipedia · Batman: The Animated Series Wiki · Screen Rant, sobre su llegada al cómic. Otras fuentes: McFarlane Toys sobre DC Direct · Bleeding Cool.
Aviso: este artículo es información de mercado, no asesoría de inversión. Los porcentajes describen transacciones ya ocurridas en el mercado estadounidense y no predicen precios futuros. El valor de una figura de colección puede subir o bajar. The Backroom Pop no garantiza revalorización de ninguna pieza de su catálogo.