Imagínate el pasillo de juguetes de un Walmart en 2023. Un gancho a la altura de la cintura, medio vacío, con dos o tres figuras chaparras colgadas en cartoncillo de colores. Una es Black Manta y cuesta 9.97 dólares.
Frente a ese gancho pasan tres tipos de persona. El papá que busca algo de menos de doscientos pesos. El niño que quiere el grande de la caja bonita. Y el coleccionista, que ni voltea porque va derecho al pasillo de las de siete pulgadas.
Ese Black Manta se ha vendido después por más de diez veces lo que costaba colgado ahí.
Y no es un golpe de suerte. Es la línea completa.
Todo empieza con un señor apretándole las piernas a Superman
Para entender por qué pasa esto hay que retroceder cuarenta y dos años, que es cuando alguien tuvo una idea muy tonta y muy buena.
En 1984, DC le entregó la licencia de sus personajes a Kenner. Se la quitó a Mego y a Mattel, y no ganó con la figura más detallada ni con la mejor articulada. Ganó con un truco: si le apretabas las piernas a la figura, hacía su superpoder. Superman daba un golpe. Aquaman movía los brazos como si nadara. Cosa de un mecanismo escondido en el plástico, y suficiente para vender millones.
La línea se llamó Super Powers Collection, duró de 1984 a 1986 y medía cuatro pulgadas y media, lo cual en su momento era enorme: le sacaba una cabeza a los Star Wars que el mismo Kenner venía haciendo.
Y hay un detalle de esa línea que merece párrafo aparte.
Kenner quería villanos cósmicos, y los mejores que tenía DC eran los del Cuarto Mundo de Jack Kirby. Así que contrataron al propio Kirby para diseñar las figuras de sus personajes, Darkseid entre ellos. Fue la única vez que Kirby cobró dinero directamente por sus propias creaciones, aparte de su sueldo de dibujante por encargo. El hombre que inventó media Marvel y buena parte del universo cósmico de DC cobró, una sola vez, por un muñeco de cuatro pulgadas y media.
A George Pérez le encargaron lo mismo con Cyborg.
McFarlane la revive, y Walmart hace el resto
Salto a 2022. McFarlane resucita la línea con el mismo cartoncillo, la misma capa de tela y la misma vibra de sábado por la mañana. Gente adulta corriendo por su sala con un Superman de plástico, que es exactamente el negocio en el que está la nostalgia.
Y aquí viene el detalle que explica el gancho medio vacío y todo lo demás: salió como exclusiva de Walmart. Los mismos medios que cubrieron el lanzamiento, felices por el regreso, se quejaban en el mismo párrafo de que Walmart no es precisamente famoso por surtir bien sus tiendas.
Distribuir mal, tres años después, se llama escasez.
Los números, que es a lo que veníamos
Tomamos noventa Super Powers, su precio de lista original y lo que se ha pagado por ellas en ventas ya cerradas de reventa.
Setenta y cinco son figuras sueltas. Las otras quince son vehículos, y con ésos la historia cambia por completo — ahí vamos.
De esas 75 figuras, 67 se han vendido arriba de su precio de lista. Nueve de cada diez. El promedio del grupo: +107%.
Para poner eso en perspectiva, la DC Multiverse de siete pulgadas —la línea grande, la cara, la que el coleccionista sí voltea a ver— va en +22% sobre trescientas veintitrés figuras.
La figura de diez dólares le lleva ochenta y cinco puntos a la de treinta.
Y aquí va la advertencia, que en esta línea pesa más que en ninguna otra: estos promedios salen de ventas revueltas y no separan pieza sellada de pieza suelta, ni miran el estado de la tarjeta. En cartón, un blíster impecable y uno con la esquina doblada llegan a separarse al doble. Sirven para ver la dirección, no para cotizar tu pieza.
Las dos del gancho
Black Manta y Reverse Flash, exclusivas de Walmart de 2023, salieron abajo de diez dólares y se han vendido por más de diez veces eso.
Suena a titular y por eso hay que decir lo otro en voz alta: cada una tiene dos y cuatro ventas registradas. Con tan pocas operaciones, un solo comprador con prisa mueve el promedio entero. Es indicio de escasez, no precio de mercado.
Lo que sí está mejor sostenido, con más ventas detrás, son las Gold Label de la ola 11 y varias de las olas 4 a 7: precios de venta del doble al cuádruple de lo que costaron en tienda. Menos espectacular, más confiable.
La frontera de los diez dólares
Éste es el hallazgo práctico del ejercicio, y sale de una limpieza rara para un mercado tan caprichoso:
Lo que salió en 12.99 dólares o menos —las figuras— se ha vendido en promedio un 114% arriba de lista.
Lo que salió más caro —vehículos y playsets— se ha vendido un 11% abajo.
El Bat Multicraft salió en 34.99 y hoy anda en doce. El Bug de Blue Beetle, de 29.99 a doce también. El T-Craft de Superman, parecido.
Tiene sentido si uno lo piensa dos segundos. Una figura de doce centímetros cabe en cualquier hueco y viaja en una caja chiquita. Un vehículo pide medio entrepaño, cuesta el triple de mandar, y el que colecciona personajes no lo necesita para completar nada. Un vehículo no cierra huecos en la repisa: los abre.
Con una excepción que vale la pena anotar: el Brainiac con Skull Ship en Gold Label salió en 29.99 y se ha vendido cerca de 90. Trae nave, sí, pero también trae figura, es barato y es exclusivo de una tienda. Cumple las tres condiciones de lo que sí sube, y de pilón lleva nave.
La ola 1, que hay que leer con pinzas
Las cinco piezas de arranque, todas de 2022, son las únicas del grupo que pierden parejo. Antes de sacar conclusiones conviene decir que dos de esas cinco son vehículos, el Supermobile y el Batwing, o sea la misma categoría que acabamos de ver hundirse. No cuenta como prueba nueva.
Lo que sí dice algo es que Darkseid —figura suelta, y además el nieto de aquel diseño de Kirby— cayó un 37%, y que el Batman de arranque apenas se movió. En una línea donde nueve de cada diez suben, eso llama la atención.
Son tres figuras, o sea que tampoco es para hacer ley. Pero coincide con lo que le pasó a todo el catálogo de McFarlane de ese año: 2022 completo, ciento setenta y cuatro figuras, estancado en −1%. Fue el año en que la línea era la más vendida del país, se fabricó como tal, y todavía hay de sobra.
Esa es, en el fondo, la única regla que aguanta todo: sube lo que se hizo poco. Lo demás son ganas.
Y ahora sí se acaba
McFarlane deja de fabricar figuras de DC el 31 de diciembre de 2026. Bleeding Cool lo advirtió desde el día del anuncio: con la salida se van DC Multiverse, DC Retro y también Super Powers, salvo que Mattel decida continuarlas.
Y ahí hay una vuelta de tuerca que se cuenta sola.
La Super Powers original era de Kenner, que en 1984 le ganó la licencia a Mattel. Cuarenta y dos años después, Mattel recupera DC. De momento no ha dicho una sola palabra sobre revivir la línea que le costó el negocio.
Cómo leer todo esto sin volverse loco
Lo que los números muestran es que lo que se despega es el tiraje corto: figura suelta barata, exclusiva de tienda, Gold Label. No la marca famosa ni el personaje popular.
Lo que no muestran es qué va a pasar. Que una pieza se haya vendido cara no obliga a la siguiente a nada.
Y falta lo más importante para quien lee desde acá: todo esto son ventas en dólares en Estados Unidos. México es otro mercado. Estas figuras casi no llegaron por aquí, traerlas cuesta, y el precio local carga con eso.
Vale la pena volver al gancho de Walmart, medio vacío, con la figura de diez dólares que nadie peló. El coleccionismo tiene esa costumbre: termina poniéndole precio justo a lo que nadie se molestó en guardar.
Sigue leyendo
- ¿Y eso cuánto vale? — el análisis completo de 1,262 figuras y por qué se acaba la línea.
- Gold Label no quiere decir raro — qué significa de verdad cada etiqueta de la caja.
- Lo grande y lo caro — por qué los vehículos se hunden en todas las líneas.
De dónde salen los números: los precios de reventa vienen de la base pública de Action Figure 411, que registra ventas cerradas de eBay, sin separar por estado de la pieza ni del empaque. El cruce contra precios de lista, los agrupamientos y las conclusiones son nuestros. Corte: agosto de 2026.
Otras fuentes: SuperFriends Wiki · Wikipedia · Nuking the Cat · Dark Knight News · Toy Habits · Bleeding Cool.
Aviso: este artículo es información de mercado, no asesoría de inversión. Los porcentajes describen ventas ya ocurridas en el mercado estadounidense y no predicen precios futuros. El valor de una figura de colección puede subir o bajar. The Backroom Pop no garantiza revalorización de ninguna pieza de su catálogo.